En una simple conversación de hoy
con algunos amigos y algunos concejales de Peñalolen, intercambiamos visiones
acerca de la situación de la comuna, su ordenamiento territorial, la planificación
de sus espacios y como la imaginamos de aquí a 20 años. Esta conversación
surgía a partir de dos proyectos de alto impacto para nuestra comuna, como son
la autopista Vespucio y la Carretera “Pie Andino”.
La discusión se centró en la
ausencia de una visión estratégica para nuestra ciudad, que articule los
intereses y dinámicas locales que se expresan en las comunas con los intereses
y el impulso central que se le debe dar a nuestra ciudad. Estamos hablando de
una visión de interés público y con perspectiva de desarrollo estratégico.
Lamentablemente, lo que hoy
tenemos es una visión central (no por ello de interés público) que planifica y
ordena sin recoger lo que las comunas expresan o consideran, es más, muchas veces
incluso contraponiéndose a sus intereses.
Tal es el caso de la autopista Vespucio
Oriente, que interviene de manera significativa espacios habitados de nuestra
comuna, obligando por tanto a la expropiación de dichos terrenos. De llevarse a
cabo este proyecto, en el mejor de los casos serán expropiadas 55 viviendas y
25 departamentos y en el peor escenario 278, esto sin considerar las escuelas,
comercios, etc. que también se verán afectados.
Por otra parte, la carretera “Pie
Andino” se señala que se construirá en lo que se denomina “cota 900”, afectando
por tanto con expropiaciones, una planta de gas de reciente construcción, una
universidad, etc. (Todo estos datos según fuentes del municipio).
Lo preocupante en este último
caso es el enorme despilfarro de recursos que está dejando la no coherencia y
la no articulación de las visiones locales con las nacionales, pues se realizan
inversiones millonarias, en obras que antes de que alcancen el tiempo medio para
el cual fueron pensadas ya están siendo echadas abajo. Se consumen recursos y energías
en montar instalaciones que al momento de aparecer una inversión mayor, son
dejadas de lado y echadas al tacho de la basura. De esta manera no hay planeta
que aguante.
Se hace necesario por tanto, que
el ordenamiento territorial y la planificación urbana se realicen considerando
dimensiones básicas, pero de absoluta relevancia: 1) La calidad y estilos de
vida de las personas desde el punto de vista de lo local (no solo en general) y
2) Con consideraciones ambientales que permitan el buen aprovechamiento de los
recursos y las energías, en el entendido que nuestro planeta hace mucho tiempo
nos está pidiendo auxilio en esta materia.
No es sustentable desde un punto
de vista humano ni desde un punto de vista medio ambiental, la forma en la cual
la ciudad se está desarrollando actualmente, donde pareciera ser que nadie está
preocupado de una planificación orgánica y articulada cuyo centro sea el
interés público, quedando por tanto, en
su ausencia, tan solo el poder económico para fijarlo.